"Suiseki - Kazari"

1-Abril-2014 

 

¿Había dicho que no quería repetir lo de estar tantas semanas sin asomarme? Pues toma ya, otra vez. Lógicamente, tengo una excusa: en los últimos 3 años había hecho muy pocos trasplantes, principalmente por coincidir su época con rachas de tiempo inestable. Total que este año me he lanzado a ponerme al día: 148 trasplantes en la primera fase (todavía queda una segunda fase, creo que de unos 25/30 para este mes de abril).

“¡Espera, espera! ¿Trasplantes? ¿Es que tienes bonsai?”, preguntaréis algunos. Seré sincero: probablemente no tengo ningún bonsai, sólo pequeños árboles que trato de cultivar y modelar de acuerdo con las pautas del bonsai. De hecho, desde hace bastantes años no expongo árboles; quizá algún día, si considero que alguno de ellos puede llamarse bonsai con propiedad.

Entrando ya en el tema, para mí, 2014 es el año del “suiseki – kazari”. Algunos pensaréis que voy a seguir siendo el mismo pesado de años anteriores, y otros diréis que eso del suiseki vale pero ¿qué es ‘kazari’?.

La verdad es que este término japonés se utiliza en varios sentidos, pero siempre referidos a la decoración, presentación o ambiente. En los ámbitos de la cultura japonesa que nos resultan más cercanos (bonsai, suiseki, ikebana, ceremonia del té) tiene que ver con la presentación de estos objetos para su apreciación. A efectos prácticos, se trata de componer y presentar correctamente, de acuerdo con criterios estéticos japoneses estos objetos para su apreciación por otras personas.

Y efectivamente, desde hace algunos años vengo insistiendo en la poca importancia que se presta a este aspecto en la mayor parte de las exposiciones a las que asisto o de las que he visto fotos. Pero puede decirse que hasta ahora me había limitado casi exclusivamente a comentarios y observaciones verbales. Pues bien, ha llegado el momento de empezar a poner por escrito mis ideas al respecto, coincidentes en su mayor parte con las “tradicionales”, pero no en su totalidad.

En este “post” me limitaré a exponer unos cuantos postulados básicos:

1.         Sin presentación no hay arte

Resulta sorprendente que incluso muchos de los que presumen de seguir totalmente los criterios japoneses (que vienen a tomar casi como “mandamientos”), no tienen apenas en cuenta tales criterios en las presentaciones que hacen en exposiciones. No puede olvidarse que la finalidad última del bonsai, suiseki o ikebana es ser utilizados (expuestos) para crear un momento único inolvidable.

2.         El suiseki – kazari  presenta rasgos específicos

Quizá sea por la falta de material escrito fácilmente accesible referido exclusivamente al suiseki, pero existe la tendencia de trasladar directamente al suiseki las pautas de exposición del bonsai. Previamente, hay que advertir que muchos especialistas y algunos maestros de bonsai suelen centrarse principalmente en el cultivo y modelado de la planta, dejando en nivel secundario lo relativo a la presentación.

Pero, además, basta mirar un bonsai y un suiseki de similar importancia y grupo (en cuanto a tamaño) para comprobar que sus características visuales son muy diferentes. Por ejemplo, un suiseki de 60 cm ocupa una superficie aproximada de 5 a 10 veces inferior al de un bonsai de la misma anchura. Otro ejemplo, el color de un suiseki es casi siempre más uniforme y oscuro que el de un bonsai. Por lo tanto, aun partiendo de unos principios comunes, estos tenderán a plasmarse de manera distinta de acuerdo con estas, y otras, diferencias.

3.         La actual “tradición” es moderna

Cualquiera que haya profundizado en la cultura japonesa con una perspectiva histórica, habrá percibido rápidamente que, como toda cultura, ha evolucionado a lo largo del tiempo y que los criterios estéticos de, por ejemplo, el siglo XIX eran distintos de los del siglo XVII; más aún, que estos criterios cambiaron significativamente entre el siglo XV y el siglo XVII. Incluso habrá percibido que la época Meiji produjo cambios de gran importancia en todos los ámbitos, incluidos los relativos al bonsai y suiseki; las pautas que ahora se presentan como “tradicionales” fueron realmente establecidas a finales del siglo XIX, adaptando, depurando y ‘reconstruyendo’ las aplicadas hasta ese momento.

4.         El ‘keido’ es un estilo, pero no el único estilo

No puede negarse la influencia del ‘keido’ en los ambientes más refinados relacionados con las artes expositivas japonesas y encuentro evidente la influencia del “zen” y del “shoin-té” en sus postulados. Pero ha de tenerse presente que ni siquiera en esos ambientes se aplica el keido siempre y en su forma más estricta. Y, por descontado, existen otras corrientes estéticas, también de inspiración tradicional que, aunque no estén estructuradas como “escuela” se aplican en Japón.

5.         El planteamiento estático tradicional no se adapta a las exposiciones públicas actuales

Las frecuentes alusiones a la ceremonia del té (algo habría que decir sobre la diferencia entre “wabi-té” y “shoin-té”) sitúan las pautas japonesas inspiradas en la tradición como orientadas hacia la contemplación prolongada de una presentación individual. Sin embargo en las actuales exposiciones públicas (japonesas o no), no suele haber ni tiempo ni espacio para esta forma de apreciación; en su lugar, el visitante recorre la exposición, parando en ocasiones algunos segundos ante una de las presentaciones, para continuar casi de inmediato. En estas condiciones, es lógico suponer que esas pautas tradicionales no tendrán el mismo grado de eficacia y que deben ser revisadas y adaptadas una vez más.

De este “manifiesto” no puede ni debe deducirse que estoy en contra de las pautas tradicionales. Todo lo contrario: debemos buscar  en la tradición los principios básicos que las inspiraron para encontrar la mejor forma de aplicarlos en los tiempos actuales.

¿Cuáles son esos principios básicos? Sin pretender agotar el tema, se me ocurren:

-           Importancia del vacío

-           Refinamiento que emana de una sobria elegancia

-           Edad, pátina

-           Asimetría, naturalidad

-           Simplicidad, coherencia, equilibrio

-           Armonía sin reiteración

-           Sugestión relacionada con la naturaleza

-           Atemporalidad del momento

-           Estación

 

Para finalizar, os planteo un par de preguntas, de cara a las próximas exposiciones:

-           ¿Creeis que las mesas de bonsai sirven igualmente para suiseki?

Si pensáis que no:

-           ¿cuáles deben tener una apariencia más ligera?

-           ¿cuáles deben ser más altas?

-           ¿Creeis que los bancos en los que van colocados los bonsai y suiseki deben tener la misma altura? Si pensáis que no, ¿cuáles deben ser más bajos?

 

 

Fecha: 
Jueves, Abril 3, 2014